Antigua balanza de precisión

La balanza es uno de los instrumentos de medición más antiguos; probablemente fue inventada por los antiguos egipcios y babilonios hacia el año 5000 a.C. La balanza de dos platos constituye sin duda el dispositivo de pesada más sencillo y mejor conocido del mundo. Para la práctica cotidiana no se requiere una precisión excepcional, por lo que resultan adecuadas las balanzas robustas y sencillas, pero cuando los pesos que intervienen son muy pequeños o requieren mediciones precisas, el diseño y la construcción del instrumento han de ser muy perfectos para minimizar los errores.

Las balanzas de este tipo empleadas en trabajos de laboratorio, se montan en una base que se nivela por medio de apoyos ajustables y un nivel incorporado. La cruz, construida en aleación ligera y rígida, oscila en su centro sobre una cuchilla que se apoya sobre una placa, en la parte superior de la columna central de la balanza.

Los platillos cuelgan de unos estribos que, a su vez, se apoyan en unas cuchillas situadas a cada extremo del brazo.

Una aguja indicadora, el "fiel", unida al centro de la cruz, apunta hacia abajo y señala en una escala al pie de la columna si dicha cruz está exactamente en posición horizontal, esto es, si los pesos que hay en cada platillo son iguales.

Para que la balanza sea más exacta, la cruz dispone de un dispositivo de pesada adicional, el reiter, que al desplazarse sobre la cruz señala valores de peso entre 0,001 g. y 0,01 g. correspondiendo tales valores a la posición relativa del reiter.